Dando un paseo por Youtube encontré unos vídeos que ya conocía y que con el paso de los años siguen igual de atractivos. Se trata de dos anuncios de perfumes de Gucci. El primero (Gucci by Gucci) dirigido por David Lynch y el segundo (Flora by Gucci) por Chris Cunningham. Un director de cine y un director de vídeos musicales. Se nota la diferencia? Yo creo que sí. En mi opinión Lynch te adentra en una situación y Cunningham te adentra en una sensación. Es el uno mejor que el otro? En absoluto. Ambos transmiten lo que significa el perfume en cuestión.
En primer lugar están las tres chicas (Natasha Poly, Raquel Zimmermann y Freja Beha - mi modelo favorita, tenía que decirlo -) moviéndose al son de Blondie, en sus apartamentos de los años 80 y vestidas de gala. Es de noche y la fiesta está a punto de comenzar, todo parece un ritual, están invocando. De repente algo las envuelve, las hace parar de bailar, cerrar los ojos y dejarse llevar. Es el perfume, ya están listas para salir.
Por otro lado tenemos a Flora, una sensación, díficil de describir. Algo mágico, todas esas flores blancas a tu alrededor, se condensan en un torbellino que te atrapa, te envuelve, te posee, tu intentas alejarlo, pero es imposible, vuelve a ti, una vez hueles una, ya no puedes parar. Finalmente Flora te convierte en otra preciosa flor más. ¿Quieres ser (oler) como esa flor y embriagar a quien te huela? Cómprate el perfume.
Da gusto ver anuncios de televisión tan cuidados, creados con tanto acierto. Que te hagan disfrutar del minuto de duran. Gucci sabe lo que hace. O no. Porque tras estas dos maravillas. Los señores de la marca decidieron que es bueno contar con directores de talento para crear anuncios. ¿Y que hicieron? Llamaron a Frank Miller. Y les hizo esto:
Que bueno, habrá gente a la que le guste, pero a mí este anuncio me parece un despropósito y no dice nada bueno del perfume. Frank Miller tiene, en mi opinión, cierta obsesión con las tías duras y por supuesto, llamandose Guilty el perfume, tenía que sacar a una. Una Evan Rachel Wood con unas caras de atontada que tiran para atrás. Con su coche derrapando fuego en la ciudad en blanco y negro. De repente recuerda una noche de pasión con un fulano (que pretende tener pinta de tío duro atractivo, pero que no da el pego). Me imagino que Miller nos quiere decir que la chica mala comete pecados y que se siente orgullosa de ser, claro, culpable. Pues bueno, la idea no está mal. Pero llevada a la pantalla, en mi opinión, queda sumergida en su universo Sin City dónde los perfumes tienen poco que decir.
Ala ya me quedé a gusto :) Felices Fiestas.